Fernando Bartolomé Zofío

Padres infantiles y niños tiranos

Padres infantiles y niños tiranos 

¿Cómo aficionar a nuestros hijos a la música?

Los adultos solemos tener planes para nuestros hijos. Esto no solo no es malo sino que es deseable. Nuestro principal objetivo es proporcionarles las mejores condiciones para que crezcan en entornos sanos y estimulables para proporcionarles todos los recursos posibles y así fomentar su independencia y autonomía.

Entonces, una de las mejores ideas que podemos tener es apuntarles a tocar un instrumento. Esto tiene decenas y decenas de ventajas: aprender un lenguaje nuevo, desarrollar la inteligencia, la sensibilidad, la psicomotricidad, la atención, la escucha activa, creación de hábitos, fomento del esfuerzo, etc.

Y con todo nuestro buen criterio empieza nuestro mal hacer.

Tras ver que puede ser interesante para el niño aprender a tocar un instrumento, hablamos de chicos de entre 5 y 9 años, y que le puede gustar, vamos allanando el terreno para introducirle en la música y esperamos a que le entre el gusanillo, como cuando se acercan los reyes magos y vamos haciendo una campaña de marketing del juguete que ya hemos comprado. Cuando el chico nos sugiere que le apetece aprender a tocar un instrumento nos hacemos los duros y se lo ponemos difícil.

¿Seguro que quieres tocar un instrumento? Es un esfuerzo muy grande por nuestra parte y no quiero que esto sea un capricho. Te lo vas a pasar muy bien pero tienes que trabajar.

A veces, se prueba alguna clase para ver que tal:

¿De verdad que te ha gustado? Sabes que esto es una responsabilidad y tocar un instrumento no es un capricho. Hay que gastarse mucho dinero y hay que aprovechar el tiempo. Tocar todos los días…

Para el niño, el mundo es un escaparate plagado de juguetes. Y quiere probarlos todos. No quiere ni trabajar ni responsabilizarse. Quiere jugar. Y lo que escucha el niño son los miedos e inseguridades de sus padres. Y va tomando poder.

El chico busca la seguridad de sus padres, y si ve que el adulto duda (no quiero que te canses, esto no es un capricho, es una responsabilidad) el chico va a cansarse pronto de su juguete y va a pedir más.

El adulto es el que debe actuar responsablemente y con seguridad. Si piensa que una actividad es beneficiosa para su hijo debe hacer la campaña de marketing correspondiente para fomentarla, pero no creo que sea una buena idea hacerle preguntas que le cedan la responsabilidad -¿Estás seguro de que quieres? ¿No te vas a cansar? – Quizás es más efectivo ayudarle a apasionarse por lo que hace y observar a lo largo del tiempo su reacción y sus necesidades.

Si no es así, el niño se convierte en un tirano que coge el juguete que quiere, previa promesa de que es el juguete de su vida, y después lo tira para abalanzarse a por el siguiente. No se trata de que los niños tengan más juguetes sino de que aprendan a usarlos mejor. Nunca los niños han tenido tantas cosas, y nunca se han sentido tan aburridos.

 

Os dejo con una pequeña lista de ideas que puede ayudar a  introducir a los más pequeños en el aprendizaje de un instrumento:

  • Actuar con decisión.
  • Fomentar las necesidades del niño.
  • Observar a lo largo del tiempo su desarrollo.
  • Ofrecer respuestas claras y sencillas a las dudas de los chicos.
  • Explicaciones breves y adaptadas a su edad.
  • Ser más perseverantes que ellos, a pesar de que en esta habilidad nos llevan miles de horas de ventaja.
  • Sustituir las charlas por intervenciones: actuar.
  • Tener criterios claros.
  • Estar en contacto con su profesor.

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