Fernando Bartolomé Zofío

¿Para qué más sirve la música, idiota?

¿Para qué más sirve la música, idiota?

Fernando Bartolomé


Por Fernando Bartolomé

Voy a ser oportunista. A veces me harto de ser moderado, pero hay momentos en los que no soporto la ignorancia y la falta de consideración. El tiempo pasa rápido y lo que hace menos de un mes era una asignatura “maría”, un entretenimiento intrascendente, un relleno para la sala de espera del dentista o para la cabecera de los telediarios, ha pasado a ser para la clase política una vacuna temporal contra el coronavirus. La música es llamada a filas como se llamaba a los civiles para ir a la guerra. Para salvar vidas, patrias, almas.

La música nos ayuda a sobrellevar la soledad, el aislamiento, la tristeza y a potenciar el bienestar, la alegría, la comunicación y el sentido de la vida. Nos proponen cantar a balcón abierto “Resistiré” y a pesar de que esta y otras músicas suelen atacarme directamente al sistema nervioso central siento que me da energía y que me conecta con los otros.

Queremos ganar dinero, trabajar y ascender socialmente. Queremos comprar cosas, muchas cosas, y pagar nuestras facturas. Y queremos darles a nuestros hijos la posibilidad de que ellos puedan hacer lo mismo: pagar facturas, trabajar, ganar dinero.

Para los ratos libres queremos pasarlo bien. El problema está en que muchas veces no tenemos ratos libres. Hemos dejado la asignatura de vivir para la última hora del día. Y a veces tenemos que dar doble hora de matemáticas y no llegamos.

“La música es llamada a filas como se llamaba a los civiles para ir a la guerra. Para salvar vidas, patrias, almas.”

Hay muchos tipos de música y desde luego las hay malas y las hay buenas; más chabacanas o más sofisticadas; más simples o más complejas; más superficiales o más profundas. La música es un lenguaje que puede ser tan fresco y detallista como un texto de Murakami o tan burdo y manido como un libro de Coelho. Pero incluso en los casos en los que a mí no me llega creo que la mayor parte de las creaciones son honestas y tratan de hacer pasar buenos ratos a la gente. Y eso tiene mucho valor.

A mí, la música que me llega y que me da la vida es aquella que me conmueve, me sorprende, me sugiere, me reta y me transforma. La música no solo hace este planeta más amable, sino que nos hace mejores.

En los casos más superficiales la música nos ayuda a desconectar, que no es poco, y en los más trascendentes nos ayuda a conectar con nosotros mismos y con la vida en estado más puro. Escuchar música puede ser una experiencia maravillosa e interpretar un instrumento puede serlo igual o más.

Cuando se acabe el confinamiento podremos volver a las clases, al trabajo, quien todavía pueda, dejaremos nuestras canciones para los sábados por la noche y volveremos a multiplicar las clases de matemáticas en detrimento de las de música para aprender a echar las cuentas del tiempo que nos falta para seguir muriendo hasta llegar a la tumba.

Para algunos habrá quedado claro que la música sirve para épocas de pandemia y desastre mundial. Vale, pero ¿para qué más sirve la música, idiota? Luego ya podrá volver a la última hora de clase, al ascensor o la llamada en espera, con la sensibilidad de nuestros dirigentes para fomentar el arte entre los ciudadanos.

Fernando Bartolomé (2020)

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Músico titulado por el Conservatorio Superior de Madrid y profesor por la Universidad Complutense, Fernando Bartolomé hace música, la enseña y crea recursos para su difusión y disfrute. Autor de cinco libros para guitarra, ayuda a profesores, estudiantes, familias, aficionados y profesionales de la música a mejorar su rendimiento y a descubrir la magia del sonido a través de su magazine, artículos de opinión, artículos técnicos, perfiles de músicos, composiciones, fichas de ayuda, etc 

Sus obras han aparecido en revistas como Classical Guitar Magazine o Akustik Gitarre

 

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